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septiembre 12, 2021 2 min de lectura
¿Se os ocurre algo más molesto que morder algo y sentir esa punzada tan desagradable que provoca la sensibilidad dental? Es difícil, ¿verdad? Y es que los dientes sensibles son un problema más frecuente de lo que crees. Está asociado al debilitamiento de la barrera natural que protege nuestros dientes o a una retracción de las encías. Sea como sea, en este post trataremos de responder a la pregunta ¿qué podemos hacer?
Cuando notamos que nuestros dientes reaccionan demasiado a los estímulos externos, decimos que padecemos sensibilidad dental. Tener los dientes sensibles es un problema que se traduce en un dolor muy molesto. Esto se debe a que la dentina, o la parte interior de nuestros dientes, se ve expuesta al exterior, y que desaparece cuando también lo hace el estímulo que lo desencadena. Esta exposición tiene que ver con un desgaste progresivo del esmalte, que forma la barrera natural que protege nuestros dientes. También puede deberse a una retracción de las encías. Esto último acaba dejando al aire las terminaciones nerviosas de los dientes y causando una reacción desmesurada a estímulos como el frío y el calor.
Los dientes sensibles son la causa más frecuente de dolor dental. ¿Sabías que afecta a uno de cada cuatro adultos, mayoritariamente de entre 18 y 40 años? Más recientemente, la prevalencia a aumentado entre los jóvenes a causa del aumento del consumo de bebidas acidogénicas y del uso descontrolado de productos de blanqueamiento dental. Entre los principales factores desencadenantes se encuentran el roce causado por una pasta dentífrica muy abrasiva o la costumbre de tener objetos extraños en la boca como bolígrafos, alfileres, etc., lo que provoca la pérdida o el desgaste del esmalte dental.
Igualmente puede provocarla una excesiva fuerza en la masticación y la costumbre de apretar o rechinar los dientes (bruxismo). Por último, la acción química provocada por el consumo de alimentos ricos en ácidos o el contacto con ellos como consecuencia de patologías como el reflujo gástrico o los vómitos también provocan pérdida o desgaste del esmalte. Por último, algunos tratamientos odontológicos, como los raspados y alisados radiculares, o ciertas complicaciones derivadas de la ortodoncia, pueden causar recesiones gingivales y, por tanto, favorecer la aparición de sensibilidad dental.
Si no se trata como es debido, la sensibilidad dental puede hacer aparecer otros problemas de más gravedad, como la caries o la enfermedad periodental, ya que el dolor causado por la hipersensibilidad hace difícil una higiene bucal eficaz. Por lo tanto, la elección de productos correctos es imprescindible a la hora de manejarla correctamente.




julio 08, 2024 2 min de lectura
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