Es una arcilla muy rica en magnesio (aprox. 10%). Posee un gran poder desintoxicante, remineralizante, absorbente y actúa en sinergia con los aceites esenciales e hidrolatos aromáticos. Se utiliza para tratamientos corporales, para la circulación, piernas pesadas, celulitis y problemas articulares (contracturas e inflación articular), así como en tratamientos faciales: acné, pieles grasas, quemaduras y heridas.
Ideal para pieles grasas y con comedones: desincrusta la piel en profundidad.
Hidrolato asociado: Lavandula officinalis.
Aceite vegetal asociado: jojoba de acción reguladora de la secreción sebácea.
Las propiedades de las arcillas difieren en función de su composición mineral y de su cristalografía. Poseen en común, fundamentalmente, tres propiedades:
Diluir la arcilla verde en el hidrolato de lavanda (Lavandula officinalis) o en el aceite vegetal de jojoba de acción reguladora de la secreción sebácea.
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